Desde mi balcón – I

Esta presentación realizada en la fecha indicada, fue dirigida a un grupo de antropólogos en la sede de su sociedad, en Bilbao, Bizkaia.
El tema que me habían encargado se refería a la famosa epidemia de “OBESIDAD”, que ya tenemos encima y decidí contarles lo que veo desde mi balcón, entendiendo este como el observatorio privilegiado que supone ser un médico de atención primaria, cabecera, general o como quieran llamarle, que pasa consulta diariamente. Lo que significa que to
da “la vida” pasa por delante de mis narices, con todas sus riquezas, miserias, amores y odios.

Esta imagen es el resumen de nuestra historia, desde 2.000 años antes del acontecimiento, hasta 2.000 años después del mismo. La venus de la izda. no es menos símbolo deseado que la venus de la drch., ambas son resumen del deseo de “lo mejor”, ¡el sexo!, la fertilidad, la posesión de lo necesario, el poder sobre lo humano, la posesión de la felicidad.

Pero la diferencia entre ambas es notable.

La pregunta a responder sería, siendo ambas símbolos sexuales, si son posibles las relaciones sexuales con resultado de descendencia.

De otra manera; podemos establecer la relación entre las alteraciones del instinto de autoconservación (comer), con las del de autoconservación (mantener relaciones sexuales), ambos reforzados en experiencias placenteras que favorecen su ejercicio y satisfacen áreas tanto conscientes como inconscientes.

Sus alteraciones generarán disfunciones en todas las áreas.
No parece que en 4.000 años el ser humano haya sido capaz de corregir su estupidez, entendida como su inacapacidad para mantenerse dentro de un equilibrio razonable.


En nuestra comunidad la primera causa de mortalidad son los cánceres, seguidos por las enfermedades cardiovasculares, entre ambas superan el 50% de la mortalidad bruta. Ambas tiene una tendencia creciente.

Son cuadros de evolución lenta, de tal manera que las causas primeras distan mucho tiempo de sus manifestaciones o desenlace y cuando las diagnosticamos los cuadro ya son irreversibles. La intensidad de las intervenciones son grandes en los recursos empleados, pero modifican muy poco la evolución de los cuadros.

En ambas una variable común y modificable es la variable ambiental, pero nuestras intervenciones sobre la misma son mínimas.

Con la obesidad, como con tantos otros cuadros ocurre lo mismo.

En el concepto clásico, se entendía por “dieta” toda una forma de vida, desde los hábitos de vida hasta los sociales e incluia desde la concepción de la vida, hasta la actitud ante la misma.

1- Para el médico se refiere a las limitaciones y/o las condiciones de los alimentos respecto a lo que los individuos deben de comer y beber. La visión es puntual, referida a situaciones concretas y por ello restringida a tales situaciones.

2- Para la gente normal viene a significar “lo que me van a prohibir”.

3- Un biólogo pensará en las sustancias que llevan los alimentos y su repercusión en los mecanismos internos de los seres vivos.

4- Pero si además al concepto de “dieta” le añadimos un apellido como “mediterránea”, el resultado es una confusión en un laberínto de conceptos.

La “dieta mediterránea” tiene su origen en la isla de Creta. Es una isla pequeña, con una montaña, que en sus variados ecosistemas es capaz de suministrar desde cereales a frutas o pescados en cantidad suficiente para su pequeña población, pero esta debe de mantener un esfuerzo para conseguirlos. Sería una vida que consideraríamos tranquila desde nuestro modelo occidental.
A los elementos comunes su asociación y relación con otros hábitos, lo que nos obliga a definir los términos y referirnos al concepto de “dieta” desde la prespectiva clásica.

La nutrición al suministro de los elementos necesarios para mantener todas las funciones orgánicas, la temperatura corpotral, la reparación y reposición de los tejidos así como las funciones internas que nos mantienen vivos y en relación con el medio.

Los nutrirntes son los hidratos de carbono, las grasas, las proteínas, los minerales, las vitaminas y el agua.

No hay productos en la naturaleza que nos suministran los nutrientes en estado puro, nos los presenta mezclados en forma de mezclas, estas combinaciones mezcladas son los alimentos y a su vez estos nos suministran los nutrientes.


La mezcla de elementos que son los alimentos transportan mas cosas que los nutrientes.

En la evolución de las especies, estas eligieron los elementos que para cada una son los más adecuados a sus necesidades orgánicas, de la misma manera la especie humana eligió las suyas hace millones de años.

Al alimentarnos de otras especies, tanto vegetales como animales, ingerimos los nutrientes seleccionados por ellas pero utilizamos los seleccionados por nuestra especie, acumulamos unos y desechamos otros.

Además debemos contemplar la cantidad de elementos no nutritivos que van en los alimentos, su efecto no es neutro. El dialogo que se establece entre las sustancias transportadas por los alimentos y los 12 metros de tubo digestivo como organo encargado de su selección y absorción, mantiene en constante guardia y actividad a todo el sistema defensivo del organismo.

Como ejemplo de un elemento no deseado en la dieta muestro el reparto de plomo.

Imaginemos un individuo que se alimentara exclusivamente de fruta, acumularía tanto plomo que le causaría enfermedad por plomo.
¡ Nadie lo hubiera pensado de la fruta !

Otra vez la naturaleza nos emite el mensaje de la mesura, el equilibrio y la diversidad.

Se puede comprobar el incremento progresivo en la ingesta de plomo.

Con otras sustancias ocurre algo parecido.

En estos momentos no son tan importantes las cantidades de alimentos conseguidos por nuestro desarrollo de la industria alimentaria, sino que comienza a tener un valor cada día mayor la calidad de los mismos.

Aparentemente el valor de la ingesta semanal tolerable está lejos. Pero este es un valor medio poblacional que no considera a individuos más sensibles.

Estas sustancias contenidas en los alimentos y que los disminuyen en calidad pueden ser elementos de confusión a la hora de interpretar el papel de la alimentación en el desarrollo de enfermedades.


Si repasamos los objetivos de una dieta repararemos en que el primero de los objetivos es NUTRIR y ALIMENTAR. No hay ninguna causa que justifique una restricción innecesaria, el paciente es posible que no fallezca por la enfermedad pero lo puede hacer por inanición.

El segundo es que debe ser EQUILIBRADA desde una doble dimensión; la que relaciona la energia que se gasta y la que se ingiere, que obliga a estudiar los hábitos y las costumbres del individuo (modelo clásico de dieta) y la que relaciona el equilibrio de los principios inmediatos y nutrientes (equilibrio interno de la dieta), asegurandonos de que son suministrados.

Como terser objetivo la dieta deberá estar ADAPTADA, a los gustos y posibilidades del individuo ( otra vez la visión clásica de la dieta).

*.*Esto continuará en varios capítulos.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Obesidad. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s