Desde mi balcón – II

Esta es la gráfica resumen de un clásico, el “estudio de los siete países“, en el que se puede apreciar la relación entre la mortalidad cardiovascular y los niveles de colesterol, además manifiesta como los países con menor mortalidad cardiovascular son los que presentan menores niveles de colesterol.

Pero además los países con menor mortalidad la mantienen para los mismos niveles de colesterol, luego hay factores ocultos, no es únicamente atribuible al nivel de colesterol.

En esta tabla se pone de manifiesto la evolución creciente de la prevalencia de Diabetes.
El “Estudio Burriana“, población castellonense en la que pasé muchos veranos de mi adolescencia, que fue elegida para el estudio por representar una población típicamente “mediterránea“, pone de manifiesto una prevalencia epidémica de la diabetes.

Entre el estudio Lejona de 93 de Bayo y el Burriana 13 años más tarde, la cifra de prevalencia se ha duplicado. Aunque hemos ganado en la capacidad diagnostica sigue siendo entre un 25 y 30% los individuos sin diagnosticar.

A la vista de estos datos podríamos concluir que la dieta “mediterránea” no protege del desarrollo de Diabetes, esta afirmación no parece consistente por estudios posteriores.

De forma pormenorizada los grupos entre 50-59 y 60-69 parecen los mas afectados.
La alteración hidrocarbonada alcanza el 36% de los varones entre 50 y 59 y el 15% de las mujeres.
En el grupo de 60 a 69 alcanza el 41% en las mujeres y el 46 el los varones.
Tanto la postmenopausia como la jubilación producen cambios en la manifestación del fenotipo.


En lo referente a la obesidad en el estudio Burriana casi el 10% tienen un Indice de Masa Corporal (IMC) mayor de 35 y un 33% expresa un IMC mayor de 30.
La afirmación 1 de cada 3 ciudadanos de Burriana es OBESO…..¡tiene tela!

Si se me preguntara a que lo puedo atribuir, siendo como soy un conocedor de aquella sociedad hace 30 años, diría que el cambio producido es el correspondiente al paso de una sociedad agrícola de nivel primario, dedicada al cultivo de la naranja, que progresivamente se ha industrializado y urbanizado. Pero para esto mejor vayan a la fuente: “Estudio Burriana“.

Si repasamos la historia de la especie, podremos admitir que el matabolismo se diseñó en aquellos albores de la prehistoria, fue donde se diseñaron la absorción y el aprovechamiento de los nutrientes, nuestro metabolismo y nuestros equilibrios.

Después y ante la necesidad de mantener un suministro de alimentos, nos hicimos mas estables y comenzamos a cultivar, a organizarnos socialmente y a diferenciarnos culturalmente.

En 1492 se inicia un intercambio de nuevos alimentos con una relativa rápida aceptación en culturas diferentes. Fenómeno que se repite en la actualidad y que de vez en cuando convendría recordar.

La época de la industrialización hace que la población se agrupe en núcleos progresivamente mayores, para los cuales hay que asegurar el suministro de alimentos.

Actualmente estamos en la fase de la globalización. No parece necesario explicar que en poco tiempo todos comeremos y beberemos lo mismo, fabricado en cualquier sitio y desconociendo lo que comemos o bebemos.

Ha terminado el pasar la vida en continua persecución del alimento, ahora estamos “estabulados”.

En este viaje hemos perdido facultades que tardaron generaciones en conseguirse, hemos olvidado cosas elementales y nuestros jóvenes adquieren creencias de un mundo de “Walt Disney“.

Este es el alto precio que pagamos por una civilización aparentemente desarrollada, vendida como paraíso y esclavizada a las leyes del mercado.


Hemos desplazado los impulsos reguladores, los hemos sustituido por otras motivaciones no sujetas a control.

Hemos sustituido la figura del responsable familiar, en quien se deposita la confianza en la utilización de los alimentos, por otras personas en el mejor de los casos o instituciones ajenas.

Una paella es un alimento completo al que únicamente le falta la vitamina C, que se deteriora con el calor, la sabiduría popular que diseñó la paella sin conocer nada de principios inmediatos ni de nutrientes, la administra en forma de limón como condimento y que hace mas sueltos los granos de arroz, esto hoy es impensable.

Comemos solos y hemos perdido el valor simbólico de los alimentos.


Es doloroso comprobar como las nuevas generaciones desconocen la diversidad de los alimentos, su relación con los principios inmediatos y su conveniente combinación.

Nuestros niños ya piensan que los alimentos crecen en la estanterías y son mejores los más atrayentes por su envoltorio desechan los alimentos sin envoltorio.

En sus juegos cargan de simbología melos hábitos y refuerzan su tendencia a la monotonía alimentaria.

Pero si todo esto es grave, más lo es la presión de los mercados, el ejemplo puede ser las ofertas 3×2 o el doble por el mismo dinero.

*.* CONTINUARA

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