Desde mi balcón – IV

Después de esta primera exposición, corresponde desarrollar las posibles estrategias para abordar el problema.
Un grupo de “expertos” ha elaborado una guía para el abordaje del problema. Cuando se juntan un grupo de “expertos” ¡me echo a temblar!

Este es el primer resumen de actuación que nos plantean, pero para generarnos más frustración si cabe, podemos concluir que la guia o el consejo carece de una valoración de la dimensión del problema y como consecuencia de los recursos sanitarios necesarios.

Siguiendo las cifras del “Estudio Burriana” mas del 10% de la población debe ser remitida al segundo y tercer nivel, sin garantizar ni el seguimiento, ni la recuperación de las pérdidas, ni los costes de accesibilidad, ni que el grueso de las actividades se dirige a la población activa.

El número de profesionales de los niveles secundario y terciario a movilizar multiplica el gasto a realizar hasta niveles no cuantificados, sin garantizar un coste/eficiencia mínimamente aceptable.

Todo ello de unos recursos que no existen.

Siendo lo anteriormente grave. Prosigue la guía recomendando este diagrama de decisiones y actuaciones. Se derivan de ella algunas interpretaciones que se podrían resumir en las siguientes:
1- Las intervenciones serán individuales, luego el modelo asistencial que aplica es el biomédico, aquel que considera exclusivamente causa-efecto. Como entidad patológica es lo mismo Obesidad que Neumonía (expertos).

2- La clasificación que se aplica corresponde a niveles de importancia por lo que plantea las intervenciones a nivel de prevención secundaria, es decir una vez manifestado el problema.

3- Como consecuencia de las visiones anteriores plantea el problema como una entidad estática y no relacionada con las fases evolutivas de los individuos.

4- Presupone, erróneamente, que los éxitos conseguidos serán mayores en el nivel especializado que en el primario.

5- Aleja las intervenciones del lugar donde se origina el problema.

Desconocen estos “expertos” que estas actuaciones ya se han demostrado ineficaces en otras patologías de causa multifactorial y que el nivel de confianza de la población en el primer nivel asistencial es muy superior a la del segundo y tercer nivel.

En el mejor de los casos esta guía conseguirá ensenar a los pacientes las maravillosas instalaciones sanitarias, para que finalmente las abandone por aburrimiento.

Reparen en el último milagro de la guía, en sus ramas finales se incluye la medicación de coste anual próximo a los 1.000 euros y no financiado por la S.S.. Sin considerar la discrecionalidad, remitimos a los pacientes a los niveles secundario y terciario (su problema es importante) y no les financiamos la medicación ¡impresionante! (entienden porqué tiemblo con los expertos).

Valoremos lo que podemos hacer.

A nivel individual, si el fenotipo expresado es la consecuencia de factores genéticos y ambientales, tendremos factores no modificables, los primeros y factores modificables, los segundos.

Si estamos ante problemas multifactoriales el abordaje deberá ser familiar, sin olvidar que las poblaciones no son homogéneas.

Estas serían las razones y algunos de los objetivos.

A nivel colectivo podemos afirmar que los factores ambientales (son los modificables) están en intima relación con el modelo social.

Lo que ocurre con nuestro peso y/o las patologías emergentes es paralelo a lo que ocurre con el recalentamiento o el cambio climático o la desaparición de las especies, porque son la expresión de las alteraciones en el medio y los cambios en los hábitos sociales.

Su abordaje pasa por tanto de un modelo de crecimiento insostenible a uno sostenible en el que el ser humano recupere la actividad y la moderación, abandonando “la estabulación”.

Los individuos, aunque únicos, suelen inciar sus relaciones con los alimentos y la adquisición de sus hábitos en el entorno familiar, donde se cargan los valores simbólicos y afectivos de los alimentos. Posteriormente y con la socialización establecen relaciones con el entorno.

Actualmente esta dinámica de aprendizaje está siendo alterada y sustituida por las dinámicas colectivas sobre las que hasta el momento carecemos de control y desconocemos su impacto.

En todos los casos el concepto “normalidad” debe ser entendida como el conjunto de los modelos familiares y de relación contenidos bajo la curva de “Gauss“, lo que nos obliga a considerar las variables de la normalidad como subgrupos naturales de la normalidad, siendo lo que caracteriza las diferencias, tanto individuales, familiares, como sociales de los hábitos.

El concepto “normal” está referido en los individuos a lo que ellos hacen, sin establecer la comparación con otros comportamientos o hábitos y sin poder discernir si son buenos o malos.
Esta falta de criterio comparativo hace vulnerables a los individuos, tanto frente a los hábitos sociales, condicionados, como familiares, disfuncionales (siempre ha sido así).

Por todo ello el término “normal” referido a los hábitos alimentarios suele ser el primer obstáculo y su abordaje implica entrar en el mundo de las creencias, valores y afectos del individuo.

En esta proyección se ofrece un ejemplo de la agresividad del medio frente a la fragilidad del individuo que acabará integrando como “normal” el consumo de determinados elementos.

Así expuesto esto es una simplificación. No se debe de pasar por alto las nuevas concepciones aportadas por la etología, referidas a los comportamientos e integraciones culturales en esta sociedad globalizada.

El neologismo “memes” fue creado por Dawkins por su semejanza fonética al termino “genes” (introducido en 1909 por Wilhelm Johannsen para designar las unidades mínimas de transmisión de herencia biológica) y, por otra parte, para señalar la similitud de su raíz con memoria y mímesis. Según Dawkins, nuestra naturaleza biológica se constituye a partir de la información genética articulada en genes, y nuestra cultura se constituye por la información acumulada en nuestra memoria y captada generalmente por imitación (mímesis), por enseñanza o por asimilación, que se articula en memes.”

Desde la perspectiva de la teoría de los memes podemos decir que poseemos dos tipos distintos de procesadores de información: a) el genoma o sistema de genes situados en los cromosomas de las células de cada individuo, que determina el genotipo, y b) el cerebro y el sistema nervioso, que permite el procesamiento de la información cultural. La información genética de nuestro genoma se puede dividir en unidades mínimas de información que son los factores hereditarios o genes, que se transmiten sexualmente de una generación a otra mediante su replicación. La información cultural se transmite de cerebro a cerebro (por enseñanza, imitación o asimilación) y puede dividirse en unidades simples (tales como una idea, un concepto, una técnica, una habilidad, una costumbre, una manera de fabricar un utensilio, etc.), que, no sin cierta ambigüedad, Dawkins llama memes.”

No es el espacio para desarrollar la hipótesis, pero merece la pena considerar la incorporación de publicistas o etólogos a los equipos de intervención multidisciplinar que aborden el problema de la obesidad y sus asociadas emergentes.

Podemos afirmar que los hábitos alimentarios se conforman por las cargas afectivas, simbólicas y rituales que se generan en torno a los alimentos. Se refuerzan desde el nacimiento hasta la muerte y desde el centro, la familia, a la periferia, el entorno.

Esta aseveración se confirma cuando el paciente afirma:”….no voy a ningún médico mas…”.
¿Que hacemos con las pérdidas que genera este modelo biomédico?


Existen varios modelos asistenciales, desde el “biomédico” base en la relación causa efecto, pasando por el “mágico” basado en las creencias o el “ecológico” que considera al individuo como formando parte de un todo armónico.

La Ley General de Sanidad de 1986 determinó que el modelo asistencial del sistema fuera el model biopsico-social, en el que el individuo era la suma de los tres factores en equilibrio y cuya interrelación configuraba las patologías siempre multifactoriales.

En este modelo de forma resumida podemos afirmar que la necesidad puede venir de cualquiera de los factores, de la misma manera que la factibilidad o las dificultades.

Con esta visión y con carácter general, en el orden alimentario, la necesidad parte del aspecto biológico, la factibilidad la situaríamos en la fuerza de voluntad (psico) y las dificultades en el entorno social.

Por todo ello el modelo biopsico-social es el mas adecuado para abordar los problemas de malnutrición.

La pirámide nutricional, de las que hay una cuantas, puede ser un buen ejemplo.

Si nuestra población ha olvidado que son, de donde vienen y como se combinan los alimentos, se lo tendremos que enseñar. Esto formaría parte de una primera y elemental intervención comunitaria.

Cuando nos planteamos este tipo de actuaciones hemos de contar con equipos multidisciplinares, en la que la figura del publicista es fundamental y alejarnos de protagonismos profesionales.

Deberemos elegir cuidadosamente los mensajes, en el caso de esta pirámide, el vino que figura a su derecha, no debiera de estar, ya que este consejo debe ser personalizado e individual. Los australianos demostraron que este consejo de forma general para toda la población incrementaba la mortalidad total, por incremento de las muertes violentas, accidentes de tráfico, etc.

Tal vez la pregunta que nos debemos de responder es si ¿existen estudios sobre intervenciones comunitarias con resultados aceptables?

Estos son los resultados del “Estudio Karelia“, conviene mencionarlo desde la perspectiva de que se trata de una intervención en un sistema democrático, no sujeto a los sesgos propios de los realizados en sistemas totalitarios.

Los resultados son consistentes y contundentes en la reducción de la mortalidad, incluso alcanzando la mortalidad de la población de referencia aun cuando esta también es decreciente.

Ninguna intervención ya sea poblacional o ensayo clínico se aproxima a sus resultados y demuestra la rentabilidad coste/eficiencia de la intervención.

No es posible discutir estos resultados, solo se necesitan, necesidad, ganas e imaginación. (Su lectura es capaz de abrir las mentes mas estrictas)

He dejado para el final estas tres últimas diapositivas que no comentaré.
Están tomadas del informe de la O.M.S. en su informe del año 2.002, en la que se recuerda a los gobiernos alguna de sus obligaciones.

*.* ¡Colorín colorado,
este cuento,
se ha acabado!!!Publicar entrada
Agradezco a los autores del “Estudio Burriana” la posibilidad de utilizar sus datos.

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