Efectos secundarios en el “OSABIDE”

Una mañana de mayo, que no cogí mi caballo, ni me fui a pasear, me acerqué a la residente para repasar unas historias. Entró con su clave, etc, etc, pulsó el “999” y se dedicó a repasar los contenidos de los episodios.
Para satisfacer la curiosidad de la calidad de lo anotado fue abriendo los episodios y comenzó a observar que todos, independientemente de la fecha en que se escribieron, habían sido escritos por ella, ¡lo que le llamó la atención!, bajo la expresión ¡pero si en el 96 no había ni empezado la carrera!

Esta situación supone un fracaso cuando menos de la famosa trazabilidad, que conlleva a la confidencialidad, la identificación, la responsabilidad…….

Por mi parte le felicité, haciéndole observar que la máquina comete errores y que como el error se convierte en sistemático, era autora de todas las historias, lo que le daba un plus de productividad digno de figurar en el “guines”, ya que el fenómeno se reproducía se abriera la historia que se abriera.

Así hemos continuado hasta la fecha.

Hoy en una reunión informal, una compañera recién llegada al cupo ha observado el mismo fenómeno, de la noche a la mañana lleva en el cupo desde que se fundó. Un tanto abrumada por la asignación de responsabilidades que no le corresponden ha llamado a la “central de inteligencia artificial”, obteniendo por respuesta que les remita un listado de los pacientes en los que le ocurre el fenómeno. (¡Im-presionante!)

La conversación ha continuado por los fallos y la desaparición de prescripciones de los largos tratamientos con CLTs correctamente cumplimentadas, las incoherencias en la renovación de los partes de confirmación cuando los datos están correctamente introducidos y las broncas que pueden ocasionar entre el personal porque lo primero que pensamos es: ¡claro lo has hecho mal!!!

De la misma manera que los efectos secundarios de las nuevas medicaciones aparecen cuando llevan un tiempo comercializados y se extiende su utilización, los efectos perversos del “OSABIDE” comienzan a manifestarse.

Aplicando mi refrán: El que haya metido la pata que la saque, que mi tiempo no es para la C.I.A. (central de inteligencia artificial, que no se me malinterprete)

P.D. La residente me ha prohibido que pegue una foto suya, así que he puesto una mía.


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