Lectura crítica de la Guía de Práctica Clínica sobre Diabetes tipo 2 – VIII (Final)

(Aquí pueden encontrar la Guía)

Departamento de Sanidad , Gobierno Vasco , Euskadi.net: “Guía de Práctica Clínica sobre Diabetes tipo 2 (pdf, 978 KB)”

En este capítulo la Guía aborda las que considera complicaciones principales de la DM-2. La retinopatía, la nefropatía incipiente, la neuropatía dolorosa y la disfunción eréctil, tenidas en cuenta como problemas independientes resulta académico pero escasamente práctico, se rellenarán perfectamente las plantillas pero no se comprenderán los problemas.

Me limitaré a recordar algunas cuestiones que están pendientes.

Respecto a la retinopatía.

La guía está enfocada en justificar la utilización del retinógrafo, su validez práctica y la periodicidad de su realización.

Tal vez se considere “cribado” a las retinografías realizadas en los diabéticos tipo 2 antes de los 20 años de evolución, pero cuando la prevalencia alcanza al 60% de los diabéticos 2 con 20 años de evolución, lo que hacemos es diagnostico precoz y seguimiento.

Probablemente tengan razón los autores, habida cuenta del exhaustivo recorrido bibliográfico que realizan.

También es seguro que servirá en la detección de retinopatía no proliferativa, pero esta es de un interés menor, lo que importa es identificar a los que desarrollarán una retinopatía proliferativa y esto se olvida.

Las diferencias de las curvas de riesgo acumulado entre la retinopatía diabética no proliferativa (exponencial) y su progresión a la retinopatía proliferativa (constante) es una prueba de que los mecanismos que subyacen a estos dos procesos deben ser diferentes.


Variables sistémicas como hipertensión, nefropatía, neuropatía autónoma cardiovascular, variables oculares como la hipertensión intraocular y la miopía, junto con los años de evolución de la diabetes, su grado de control y el tratamiento, han sido relacionadas con la evolución de la retinopatía diabética.

¿Serán demasiadas variables para ser tenidas en cuenta?

Tal vez si los autores hubieran tenido en cuenta el “Wisconsin Epidemiologic Study of Diabetic Retinopathic”, su visión hubiera sido otra.

Para no olvidar es la mención que hace la guía del edema macular como la principal causa de ceguera y para la cual no sirve una única foto retinográfica (según se menciona en diferentes sitios de la guía).

Lo hasta aquí expresado no significa que considere el retinógrafo como una herramienta mas de esta lluvia de supertecnología que soportamos, por el contrario creo que es necesaria en A.P., pero una vez más me niego a que por criterios restriccionistas se pueda utilizar según marque un protocolo que considero sirve para tener completas las plantillas correspondientes y se olvida de considerar que se trata de una prueba cuya utilidad verdadera se obtiene de su realización seriada, que debe estar adherida a la historia del paciente, que a medida que transcurra su biografía, tenga otros factores, o glaucoma, precisará de una mayor frecuencia de retinografías, interpretadas por un oftalmólogo de polo posterior.

Respecto a la Nefropatía.

Me parece adecuado.

Respecto a la Neuropatía.

Considero este capítulo insuficiente. Si nuestros pacientes fallecen de cardiopatía, la neuropatía autonómica debiera estar presente en la guía.

Sobre la disfunción eréctil.

Nada menciona la guía para distinguir cual de los factores, psicológicos, neurológicos o vasculares dominan el cuadro. Así que seguiremos aplicando el principio de acierto-error.

Aquí doy por concluida la lectura crítica de la Guía de Práctica Clínica sobre Diabetes Mellitus tipo 2.

Lo hago así porque:

-Carecemos de servicio al que remitir los pacientes con “pie diabético” de riesgo. ¿Para que hablar de lo que no se puede abordar?.

-La sociedad de educadores en diabetes, a la que pertenecía, desapareció por la falta de contenidos en la aplicación práctica de sus conocimientos. ¿Para que hablar de lo que no se puede aplicar?.

-Tal como discurre la evolución de la A.P. es ridículo hablar de determinadas cosas. ¿Y todo esto cómo se hace?.

En conjunto es contradictoria la situación de los diabéticos en la estructura sanitaria y el apoyo institucional de esta guía, propia para enriquecer el debate sobre “el sexo de los ángeles”, pero bien definida por aquel otro que dice:“por sus obras les conoceréis”.

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