Un nuevo modelo asistencial

En la década anterior tenía la costumbre de preguntar a los R3, a su llegada al centro. ¿Cuántos modelos asistenciales conocéis?, ante sus gestos de sorpresa, les entregaba un capítulo del Taylor sobre el tema. Trascurrida una semana les volvía a sacar el tema con: ¿en qué modelo asistencial vais a trabajar? Y poco a poco íbamos centrando la ubicación, los fines, los medios y las características de la atención primaria.

Hay un modelo biológico, ecológico, mágico, psico-social, y el elegido en los inicios para la A.P. en este medio, el bio-psico-social.

A lo largo de estos años me ha parecido contemplar el nacimiento de un nuevo modelo, caracterizado por su positivismo, su amplia cobertura, la utilización de medios masivos de difusión, la posibilidad de utilizar pocos recursos humanos con lo que supone de ahorro en el gasto corriente, la primacía y justificación de los medios ante los fines, el acuerdo de todos los órganos de poder en su puesta en marcha, con escasa crítica, de resultados a corto plazo y rentabilidad contrastada y medida de forma cuatrienal.

Ejercidas sus actividades y acciones de forma piramidal y vertical, con la reducción de los individuos a situaciones centradas en el la llamada “max-media” (todos en la media).

Recuerdo que la primera inquietud la sentí al observar como se nos imponía la importancia de determinadas patologías, para las cuales ya se había encontrado solución “preventiva”, que había sido comunicada a la población a través de los medios de comunicación, de forma similar a un antirreumático que era anunciado en los paneles publicitarios en los principios de los 80 con un: “Si usted padece reuma, acuda a su médico, él ya conoce la solución”. El antirreumático funcionaba bien, hasta que empezaron a aparecer las defunciones y hubo que retirarlo. La empresa ha tardado años en recuperarse.

Actualmente no hay una oposición a este tipo de actuaciones y el mercado se manifiesta insuficiente para autorregularse, incluso está pendiente la aprobación de estas prácticas por el parlamento europeo.

El efecto es que la población percibe que cualquier problema tiene una solución química, incluso para los “no problemas” la “no solución” es también química. Desde el desengaño amoroso, pasando por los impagados o siguiendo por la propia temporalidad de la vida, la alternativa es química.

Percibí la aparición de este nuevo modelo asistencial con la comercialización de la vacuna contra el VPH, de la que me enteré de su existencia por la prensa, que por cierto hacía referencia a un cáncer que no era abordado por la vacuna.

Sin casi, por sorpresa, me vi sorprendido por su inclusión en el calendario vacunal de las niñas, aunque los niños forman parte del necesario círculo de transmisión, ¡ya no entendía nada!.

Hoy 1.200.000 niñas han sido vacunadas, con un coste de unos 480 millones de euros, para los que seguimos haciéndonos conscientes de los valores cuando contamos en pesetas son como 79.680.000.000 pesetas. Lo que define una característica del nuevo modelo asistencial. Este nuevo modelo no repara en los costes o dicho de otra manera rentabilidad y costes no están en relación, lo que significa que el concepto de eficiencia se mide de forma diferente, para el nuevo modelo es eficiente lo que mantenga a los responsables en sus cómodos despachos.

Para este modelo el fin no es el beneficio, sino cualquier medio que consiga la permanencia en los puestos.

El Gobierno estudia la historia clínica digital, que se pondrá en marcha en 2010


Ha sido la lectura de esta noticia la que me ha corroborado que nos encontramos con este nuevo modelo asistencial.

Positivismo.-La noticia trasmite la ventaja de tener una historia clínica informatizada, es el elemento que posibilitará lo inalcanzable.


Cobertura universal.-Para todos los ciudadanos, independientemente de donde se encuentren.


Medios masivos de difusión.-El ciudadano que no tenga su tarjeta se podrá concluir que no existe y quién la posea estará protegido de todo mal.


No precisa recursos humanos.-Salvo los costes de suministrar las tarjetas, los lectores y los encargados del mantenimiento.


Los medios sobre los fines.-El objetivo es la tarjeta, frente al servicio de la tarjeta.


Todos los órganos de poder de acuerdo.-Tanto los partidos políticos, como las organizaciones profesionales y de ciudadanos.


Escasa crítica.-Acrítica.


De forma piramidal y vertical.-Y que dios ampare al disidente.

Las falsedades:


Como se desprende del post “De la información y sus herramientas“, la informatización no mejora nada si no va acompañada de herramientas complementarias. Ni hace posible alcanzar la inmortalidad, lo que haría feliz a sus rentabilizadores y eficiente este nuevo modelo.


No habrá cobertura universal, tal vez todos los ciudadanos tengan tarjeta, pero en un sistema mixto con un progresivo aumento de una privatización desorganizada, es imposible dotar de un sistema informático que asegure la universalidad de la medida.

Es tal la situación que al menos en mi medio, me resulta imposible saber si un paciente está siendo atendido por una empresa privada cuando le hacen un TAC y por otra cuando se le pretende colocar un sten, aunque esté ingresado en un centro de régimen público.

Por no mencionar si las prescripciones cubiertas por la cotización de la S.S. se extenderán a las prescripciones derivadas del sistema privado.

En este caos se pretende la utilización generalizada de una herramienta. Si admitiéramos la ventaja del método en el control del gasto de las concertaciones, tendríamos la garantía de su imposible aplicabilidad.


Los medios de difusión masiva asegurarán la extensión de la medida, que conllevará el cierre de las empresas suministradoras de tarjetas, con las que cada autonomía aseguró el suministro de las propias, o bien se estandarizará la fabricación de las mismas, en cualquier caso no conozco fracaso más absoluto en mi medio que la empresa encargada de la tarjeta sanitaria y mira que lleva años.


Precisa los recursos humanos aunque solo sea por lo que requiere el hecho de cargar la tarjeta. Es posible que el programa deba estar diseñado para soslayar las lenguas de las diferentes comunidades, en la mía hay compañeros que la escriben en euskera, de la misma manera he recibido altas hospitalarias en catalán e imagino que las variables son múltiples.


La tarjeta será de bonitos colores. La tarjeta se toca, se introduce en una ranura, aparece en una pantalla y el paciente identifica el fenómeno mágico con un inconsciente “ese soy yo, ahora le va a decir que es lo que me pasa”.

El profesional sesgado por las ventajas de la tarjeta y porque sus primas salariales dependen de colocar bien las cosas en las planillas, hará las “x” correspondientes y la solicitud de las ínter consultas para concluir: “¡ya está!”. Pero por estos mágicos pasos no aparecerá la curación.


Tan de acuerdo están todos que la experiencia comienza en Mallorca y Valencia, para después extenderse a Andalucía, ambas Castillas, Extremadura, La Rioja, Cataluña.

Comunidades del PP en su inicio (¿será el abucasis el ganador?) y del PSOE, vayamos a revisar las circunstancias de los 251 millones de euros, para los que parecen no contar los ya invertidos por cada comunidad para su diferente programa actual.


Andalucía. Se le acaba la licencia de la empresa con la que tiene concertado el servicio, su renovación unos 600 millones según dicen, por tanto es el momento de cambiar.


Extremadura, con sistema operativo abierto “linux”, ¿obligará a la compatibilidad con su sistema?


Cataluña, es la autonomía esquizofrénica, frente a las “maravillas” que publican o lideran, poseen el servicio más deficitario y parasitado por la privada de todo el estado.


Las otras me dan la sensación que funcionan con OMI, descentralizado con servidores individuales por centro.


Frente a esto se nos anuncia un mega banco con Intranet, pero nada se dice de los anchos de banda que requerirá. Ni a Napoleón, autor del derecho civil europeo (a excepción de GB), se le hubiera ocurrido semejante obra del neolítico informático.


Esta acrítica iniciativa me genera además de desconfianza, porque nada se menciona de que el propietario de la historia es el paciente y que por tanto tiene el derecho de poder abrir su historia en su ordenador y hacer con ella lo que les plazca; serias dudas sobre cual será el método o nivel en el que puedan hacerse las correcciones de los errores introducidos o bien en que niveles se acreditarán los diagnósticos, la falta de claridad en este campo puede tener una repercusión en el sistema de consecuencias irreparables, hospitales convertidos en unidades administrativas, desaparición de la AP, repetición de pruebas, iatrogenias evitables y un largo etc.


Estas son las maravillas del nuevo modelo asistencial, el modelo político, pero que no se olvide:

En definitiva, para una sociedad moderna, democrática y

que debe exigir que los políticos y las organizaciones rindan

cuentas, se hace imperioso un proceso transparente

de toma de decisiones en relación a la asignación de recursos

públicos. La ciudadanía debería saber qué servicios

sanitarios están pagados con dinero público y cuáles no, y

las razones –de efectividad, de eficiencia, de equidad– para

ello. Esto debería ser tan claro como que estuviera en la

página web del Ministerio de Salud o del departamento de

salud correspondiente. La transparencia haría difícilmente

justificable continuar pagando con dinero público tecnologías

poco efectivas, o con sistemas de financiación obscuros.”

Del editorial de “Gestión clínica y Sanitaria”

Creative Commons License

Esta obra está bajo una

licencia de Creative Commons.

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2 respuestas a Un nuevo modelo asistencial

  1. Fernando dijo:

    Esto de la Historia Clínica Electrónica es para escribir un libro en su gestación. Inicialmente nada. Surgen programas informáticos de gestión y administrativos comerciales que compran algunas gerencias (OMI-AP y Siap-Win básicamente )Y en algunos centros se usan ordenadores para hacer recetas, para escribir cosas, con mucha menor calidad que cuando se hacía a mano si el ususario no domina el teclado, y a veces para pocas cosas mas.Yo he visto gente que usando un programa, seguia haciendo las interconsultas a mano porque desconocía que se pudiesen hacer con el pgroama . Y como el muchos..Y los datos se escriben como texto, el col, la glicada, el fondo de ojo normal o anormal.. con lo cual al final la ventaja que era de esperar de la explotación de datos no es posible. Hay que ir a mano mirando las historias y posiblemente con más dificultad que en papel.Finalmente los 17 ministeriores deciden ser distintos y mejores y cada uno crea su programa MEDORA, ABUCASIS, el extremeño, todos incompatibles, pero al menos único en su comunidad.Y en definitiva la gente “mayor” y desgraciadamente incluso joven no se mete en la informática, porque da trabajo, aunque te permita registrar mejor y sobre todo explotar datos, en los locos por publicar..Y ya hay gente que estábamos mejor con el papel.Esto me da que no tiene solución, hasta que los que estamos nos vayamos y vengan las nuevas generaciones que han nacido con un ordenador debajo del brazo, y usarán la web 2.0 como herramienta imprescindible.Al tiempo

  2. Anonymous dijo:

    Yo me crié en la era de la historia clínica del papel. Rápidamente entramos en la era digital y me esforzé, en los distintos trabajos ( mutuas, el seguro, privadas, y ,dentro del seguro distintas autonomías )en cada uno de ellas cambiaba el formato de la historia digital e intentaba no sin dificultades ponerme al día. Es verdad que es registro adecuado conlleva un tiempo precioso, tambien lo es que facilita el trabajo a los compañeros, les da importante información, no sólo entre la Atención Primaria, sino entre distintos niveles . Todavía queda muchísimo que mejorar, la conexión entre distintas autonomías, la privacidad de la hitoria clínica digital, etc. Sí que hemos perdido algo del contacto más cercano y visual que había cuando ni siquiera existían en muchos lugares historias clínicas( ni papel, ni digital, ni nada de nada). En aquellas épocas lo que importaba era la memoria y el cara a cara con el paciente .El escuchar , el mirarle a los ojos. Ahora los que no dominamos la nuevas tecnologías necesitamos mucha de nuestra concentración en los problemas técnicos de registro informático, esto a veces nos hace descentrarnos de lo esencial: el cara a cara, el mirar a lo ojos, el memorizar y saberse nada más entrar en la consulta todo el historial . Con la práctica tengo la fé de superar estas pequeñas dificultades técnicas para no desviarme de ese trato humano y personal que es la relación médico- paciente: Ahora somos tres:el médico , el paciente y la máquina ( el ordenador) que pienso que debe estar a nuestro servicio como profesionales para beneficio del paciente, es el medio el registro digital, pero no el fin en sí mismo. Esto que hablo y parece simple tiene mucho fondo, pero esto es ya otra cuestión .

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