No hay nada nuevo bajo el sol

Hace como 25 años, esto se recogía en un programa infantil.
Al parecer nada nuevo no ocurre, ni ha ocurrido, salvo alguna tortilla campera como momento agradable

Cuentan las crónicas.
 

Hace ya algún tiempo, cuando el servicio militar era obligatorio y las levas se reclutaban contra las voluntades, un mozo oriundo del medio rural, de carácter retraído, fue destinado a tierras lejanas. 
Al llegar al campamento, un grupo de soldados ya organizados, decidieron que el “casero” se dedicara al servicio del grupo. Nuestro hombre soportó en silencio el peso de la “responsabilidad” y así ejerció de camarero, limpiabotas, taquillero y otros oficios para los que le consideraron útil. 
Al final se hizo con el afecto de los compañeros por la calidad de su carácter.
Cumplido el tiempo, llegó el día de licenciarse y por fin volvería a su casa, como última broma en la despedida le regalaron una prenda interior, él como respuesta  exclamó: “Lo que nunca sabréis es las veces que me he meado en el café”.


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