En el mundo de los “frickis” sanitarios………….

Hace más de una década que empezamos a utilizar la llamada historia clínica informatizada (HCI), no dejo de sorprenderme todos los días y según pasa el tiempo mi sorpresa aumenta.

Lógicamente me incluyo en el título, porque tengo un blog y además hasta los h…de… me he pasado a Mac.

En un principio fui crítico con la HCI que nos implantaban, además de no entenderla no me servía para casi nada, ahora ya soy un “kamikaze”, no es que no me sirva, es que ¡es un estorbo!!!.

Repasemos por encima, en el Estado hay más de 17 HCI y todas son las mejores, ya sabemos los que nos dedicamos a esto de la medicina que cuando hay múltiples soluciones a una patología definida, ninguna es buena, por lo mismo me temo que todas las HCI son catastróficas, ni mejores ni peores que la mía.

Repasemos el OSABIDE, tiene muchas cosas, tantas que las desconozco, pero cuando trato de buscar información en la HCI, “me doy por jodido” por la cantidad de ruido que incluyen y no encuentro nada, todo es porque “no hago las cosas bien”, claro que a nadie se le ha ocurrido dotarla de un buscador.

Debo de ser un “fricki” cebolleta, porque lo primero que me enseñaron al realizar la historia clínica era a justificar el juicio clínico, pero en esta HCI ningún diagnóstico requiere los criterios que lo justifiquen, les llamo episodios “legionarios”, ¡la justificación se les supone!.

La exploración, se pierde en lo que llaman “texto libre”, demasiados datos para almacenar y con el tiempo se va perdiendo, carece de valor frente a datos cuantitativos.

De los antecedentes personales, se les supone incluidos en el ruidoso mundo de los episodios intrascendentes de toses, catarros de vías altas, dolor muscular y ese abanico de recursos que todos conocemos, el accidente con aplastamiento vertebral lo podemos encontrar entre los históricos.

De los antecedentes familiares, ni los comento porque ni existen, ni se contemplan, a pesar de que la hipertrofia de tabique, las neos de…, las autoinmunes, hemocromatosis, etc, son hereditarias y cada día la genética va cobrando importancia, pero entiendo que al ser la HCI individual, estar protegida por lo del secreto y todas esas otras particularidades, deberemos solicitar estudios genéticos para identificar las predisposiciones de los individuos como dato cuantitativo. Con lo fácil y asequible que era lo del “¿…..y en tu familia….? o simplemente buscar en las historias de los parientes.

El apartado de los tratamientos, es caótico, la máquina está diseñada para un subprograma que se conoce como “cartilla de largo tratamiento” y como representa una sobrecarga de trabajo, todos nos centramos en que los datos estén correctamente colocados, ¡es igual!, siempre falta alguna que la máquina se ha engullido en su hambre rutinaria y el paciente acaba sentado en la silla de enfrente para aquello de “…me ha hecho 5 de lo que no necesito y no me ha dado la que necesito…”. Pero algo más prodigioso es lo que ocurre con las que son prescripciones agudas, todas juntas, desordenadas bajo la ley del caos, para estos casos es útil el recurso: “¿….que te dieron para la rodilla?” y si responden: “…estará ahí apuntado”, podemos responder: “…anda ya mayor la máquina y le empieza a fallar la memoria”.

Las analíticas un éxito, los cultivos solicitados vía informática se deben recargar a dedo si das con la plantilla, de lo contrario lo puedes cargar a dedo en el texto libre y después esperar a que se pierda o lo borren.

Ocurre lo mismo con los estudios radiológicos, recarga a dedo, incluso los que vienen en formato digital en CD, es igual, pueden ocupar un lugar en la estantería o papelera.

¡Que decir de los electrocardiogramas!, perdidos entre la marabunta de papeles, añorando la llegada de algún visionario que scanee los jodidos “electros” o el aparato los incorpore a la historia.

Es magnífico lo que ocurre con los volantes interconsulta en soporte informático, deben ser imprimidos y una vez entregados ¡happy, happy, se los llevó el Hobbit!!!, y allí quedó la huella informática del “¡yo lo hice bien!!”.

El cálculo del riesgo cardiovascular, está integrado en el cartoncillo que guardo en el primer cajón y ¡que no me quiten los colorines!, hay una planilla para apuntarlo con otros factores de riesgo pero pide “Framingham” y esta si la perdí hace ya una década, lo de incorporar el cálculo interno es una modernidad de “frickis”.

Podría continuar…………..

Bueno pues a pesar de todo esto, que me recuerda a cuando funcionábamos con los “386 en MS-DOS”, sigo oyendo hablar de las virtudes de la HCI, que ni es historia, ni es clínica, ni está informatizada.

Aunque reconozco que como tengo un blog, uso Mac y soy un “FRICKI” cebolleta, es muy posible que por cada cosa de estas: Historia, Clínica e Informatizada, entiendo cosas diferentes.

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