Newton y sus leyes-V o La Libertad de Prescripción

Esto escribe FernandoG en un comentario:
“Tengo la impresión de que la “santa indignación” está escamoteando la discusión del fondo de la cuestión.
Creo que tus opiniones traslada la cuestión a lo que importa”
¿Quien es la santa indignación, que está escamoteando el fondo de la cuestión..?
Por supuesto que el sistema puede, e inclluso debe tomar las medidas necesarias para contener el aumento del gasto, no solo farmaceútico..
Yo lo que tengo claro, y lo dije es que el gasto farmaceútico siempre ha crecido.. a pesar de que cada vez se usan más genéricos…
Porque entiendo que la prescripcion de lo nuevo, lo caro, lo de eficacia a veces dudosa, tiene siempre un origen que no es precísamente la primaria..
Y si al final vemos que la solución es incentivar en primaria un determinado tipo de prescripción, pues nos enconttramos como en mi comunidad que en una provincia se han gastado 900 mil euros en pagar un Indice sintético a unos pocos, y sin embargo el gasto ha aumentado.. Por lo tanto lo que se pretendía no se ha conseguido y sin embargo se ha pagado a unos pocos por aumentar el gasto..
No tiene sentido..
Hay que ser independientes, de la industría, de nuesstrs jefes porque nos debemos a nuestros pacientes y por ellos debemos prescribirles lo que precisan al mejor precio posible y con la maor efectividad..
Seguiremos… “
Este es el fondo de la cuestión:
¡La libertad de prescripción!
Repasemos algunas cosas sobre este tema, la libertad de prescripción es a la práctica de la medicina lo que la libertad de cátedra a la docencia o la libertad de estrategia defensiva a la labor de un letrado defensor.
Es un fundamento básico.

Con medidas como las tomadas por la conserjería se percibe un riesgo en la perdida de esta libertad no negociable y de obligada defensa ante quien sea.
Pero los tiempos son los que son y se han mencionado muchas de las características que pueden estar condicionando estos tiempos.
En pureza de concepto lo que se entiende por prescripción abarca cualquier intervención que realicemos hacia el beneficio de nuestros pacientes, desde consejos conyugales, medidas dietéticas, actitudes ante la vida, consuelos y acompañamientos, etc. Siendo la prescripción farmacéutica un aspecto de la prescripción y el ejercicio de la misma en libertad un fundamento básico del ejercicio de la profesión.
Esta libertad viene condicionada por el entramado de nuestra estructura asistencial. 
Tal como estamos organizados en niveles, el nivel básico al que pertenecemos, debe soportar interferencias que condicionan esta libertad de prescripción, por citar algunas, la inducción de las prescripciones de compañeros a los que hemos remitido a los pacientes en base a la “no modificación de la prescripción del compañero” ( a sabiendas de que hay especialidades en las que la aspirina no se sabe para que sirve, menos aún que puede interferir con otras medicaciones y a las que sistemáticamente les vemos hacer un uso ridículo de la farmacopea), la presión de nuestra administración que toma el nivel básico como la unidad de gasto farmacéutico sobre la que es posible intervenir (porque únicamente preocupa el gasto de las cartillas de largo tratamiento), la presión de la industria farmacéutica cuando tratándonos como a subnormales nos considera incapaces de desarrollar criterios de prescripción, nuestro propio complejo de inferioridad frente a los “expertos”, nuestras sociedades científicas que son rehenes de las reglas de los intereses, la falta de respeto a nuestro trabajo de profesionales de otros niveles, el propio sistema de dispensación-venta comercial de los productos, el ingobernable vademecum con más de 12.000 productos. Y así podríamos seguir elaborando una lista interminable.
Por supuesto que esta realidad podría ser diferente, como lo es en otros países de la U.E y de fuera de ella, pero por mas que ha sido reivindicado su cambio con argumentos concluyentes y soluciones factibles, han primado los intereses de los que únicamente puedo intuir algunos de ellos. 
Ante semejante sinrazón la impotencia se apodera de nosotros y nos conformamos con quedarnos como estamos.
Por todo ello el riesgo de la limitación del deber y del derecho de ejercer la libertad de prescripción no tiene un único origen y moverse en estas aguas turbulentas puede ser complicado.

Desde estos puntos de vista me impulso para difundir la idea de que la prescripción por principio activo nos reubica en la defensa de la libertad de prescripción, frente a los contubernios que nos empujan a perderla.

Es absolutamente imprescindible la modificación de todas estas reglas de juego impresentables e incontrolables, para recuperar lo perdido y volver a ejercer la libertad de prescripción.

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